Modelado por la erosión en pretéritas épocas glaciares, la Sierra de
Gredos, en el sur de Castilla y León, se presenta como una espectacular
sucesión de lagunas, circos, gargantas, cuchillares, riscos, galayos y
depósitos morrénicos. Es el feudo de la cabra hispánica.
La Cordillera Central se nos muestra como una alargada cadena montañosa
que se levanta en el centro de la Península Ibérica y que sirve de
separación a las cuencas y mesetas de los ríos Duero y Tajo. En su
sector intermedio, en concreto en el extremo meridional de la provincia
de Ávila, y como un pesado e impenetrable murallón granítico, se alza la
Sierra de Gredos. En su accidentado y vertical relieve de picos agudos,
brechas y salientes empinados destacan el circo y la laguna Grande de
Gredos. Ambos son de origen glaciar y aparecen presididos por el pico
Almanzor, coloso pétreo que, con sus 2.592 metros, es la máxima altura
de todo el Sistema Central.
Si el relieve convierte a Gredos en una bella y espectacular montaña,
desde el punto de vista biológico su hábitat nos ofrece uno de los
espacios más interesantes de toda Europa occidental.
